domingo, 27 de noviembre de 2011

Del Patrón Oro al Patrón Euro (I)

El patrón oro es un sistema monetario en el cual el valor de la moneda de un país es legalmente definido como equivalente a una cantidad fija de oro. La moneda en circulación está constituida por piezas de oro, o por billetes de banco (papel moneda) que las autoridades monetarias están obligadas a convertir, si así se les demanda, por una cantidad determinada de oro.
La adopción internacional del sistema fue gradual, y aportó una gran estabilidad a la situación financiera mundial debido a que suponía una inflación insignificante y un tipo de cambio fijo que era positivo para el comercio internacional. En ese clima de tranquilidad, la prosperidad generalizada es casi inevitable, y así se mantuvo durante el siglo XIX, desde las Guerras Napoleónicas hasta la Primera Guerra Mundial.
Y fue el mecanismo por el que se reguló el sistema monetario internacional entre 1870 y 1913. Es razonable pensar que este equilibrio no se hubiera mantenido durante mucho más tiempo. El declive de Gran Bretaña, al ser sustituido por EE.UU. como primera economía del mundo,  puso en evidencia que el patrón oro no permitía ejercitar el control que todo gobierno necesita de su política monetaria.
El retorno al patrón-oro en los años 20 se negoció en la Conferencia de Génova de 1922. el Patrón Cambio Oro (“Gold Exchange Standard”), que ya se utilizaba desde 1918. Así, la moneda de cada país ya no estaba vinculada directamente al oro, sino a una moneda central definida y convertible en dicho metal. A partir de entonces, hubo dos monedas convertibles en oro, la libra esterlina y el dólar, que fueron las que posibilitaron y ampliaron la base de los intercambios internacionales.
En abril de 1925, Churchill fue el primero en decidir fijar la paridad de la moneda (3 libras y los 17 chelines la onza de oro).
Pero ya en 1923, Keynes en su "Tratado sobre la reforma monetaria" rompe con la larga tradición del patrón oro. Señaló que un país que se somete a la disciplina del patrón oro compromete su libertad para seguir una política interior independiente…
Especialmente problemático fue el abandono del patrón oro por parte de Inglaterra en 1931, puesto que el sistema entero sufrió la crisis. Todo esto desembocó en la crisis de los años treinta: contracción económica, pesimismo generalizado, estancamiento industrial y agrario, desempleo masivo, catástrofes políticas y el inicio de la II Guerra Mundial…
Cambiemos algunos detalles y veremos las similitudes con el actual Patrón Euro !
Seguirá…

Mark de Zabaleta







lunes, 21 de noviembre de 2011

EURO como Gran PROBLEMA…para el nuevo Gobierno


Planteemos otro debate ¡!
El problema no es la UE (Unión virtual), sino la zona Euro. Si nos hubiésemos quedado como Suecia, Dinamarca e Inglaterra, en la Unión Europea pero con nuestra propia moneda...ahora no estaríamos en crisis. PIMCO (la mayor gestora de fondos en renta fija) ya lanzó en el mes de Enero la recomendación de salir del Euro a Grecia, Irlanda y Portugal para resolver sus problemas. Y en el suplemento de "EL MUNDO" del 30/01, el nobel de Economía Pissarides evocaba una "suspensión del euro" para España como mejor solución desde un punto de vista económico. Devaluar la peseta un 20% y luego recalcular la deuda y valorar los activos españoles teniendo en cuenta su real ponderación según esa cotación.
Pero estamos en Noviembre y las cosas se han complicado. Seguir en el Euro significa ser conscientes de una devaluación "encubierta" para muchos de los países periféricos, que en el caso griego llega a una quita (default?) que, de momento, parece echar el problema "para más tarde"...
Parto de la base de un paro de más del 21% que NADIE sabe cómo solucionar a Corto Plazo, y planteo algunos temas de esta hipotética vuelta a la peseta:
La Deuda se pagará (o no...Islandia ha sabido hacerlo) en nuestra moneda y al cambio que nuestro Banco Central (volvería a tener sentido esta institución) estableciese según nuestros intereses. Nuestra capacidad financiera real es la mitad (incluso dentro del Euro), como demuestra la famosa "prima de riesgo" = pagamos el doble que los alemanes para financiarnos…y cada vez más ¡
Los únicos perjudicados serían los más ricos que tienen un dinero en Euros  para poder sacarlo al extranjero (parte de él ya está fuera…). Los parados, aquellos que no tienen para pagar la hipoteca que han firmado con una letra pequeña que va más allá de la "dación" (que contempla el artículo 140 de la Ley Hipotecaria), aquellos que no cobran ningún subsidio ni pensión...verán una rápida solución a "su problema inmediato".

Sería una salida del Euro la verdadera recuperación de la capacidad adquisitiva de nuestros mayores. Keynes escribió un interesante artículo : La Autosuficiencia Nacional, escrito en 1933 y publicado en la Yale Review, en plena crisis y con un gran paro en Inglaterra. Y proclamaba: “Produzcamos en nuestro país cada vez que sea razonable y prácticamente posible, y sobre todo, hagamos lo necesario para que las finanzas sean nacionales”. Si efectivamente nuestro país pudiera gestionar su política monetaria, nuestra capacidad para devaluar nos permitiría salir de la crisis rápidamente… 
Es cierto que fue un error entrar en el Euro y en que sería un tremendo Error salir "a la brava". Pienso en los griegos, que deben pensar de este modo…

España ha devaluado la peseta durante décadas y tenía tipos altos e inflación, pero el pueblo no estaba en paro, subían los salarios por encima del IPC (eran las negociaciones sindicales habituales) e incluso se ganaba poder adquisitivo !

Me permito recordar que muchas hipotecas en España se autopagaron gracias a la inflación (aunque los bancos ya aprendieron la lección evitando los tipos fijos)…
Los ahorros se mantendrían, incluso crecen con unos tipos de interés adecuados a esa inflación (que toman como referencia) al alza.
La Deuda depende de cómo esté negociada y de si se trata de Deuda Privada o Deuda Pública, pero todas ellas serían más livianas...en fin, más riqueza para nuestra Economía.

Mark de Zabaleta
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martes, 15 de noviembre de 2011

NO SABEN QUÉ HACER …Revolución de 1789

Un debate televisivo que ha demostrado claramente que no tienen ni idea de Economía, que no saben qué hacer para solucionar el mayor volumen de parados de toda la UE, y que, a corto plazo, la vida sigue igual…
Una de las razones claves de la revolución francesa de 1789 fue el descontento de las clases populares; la expansión de las nuevas ideas ilustradas; la crisis económica que imperó en Francia tras las malas cosechas agrícolas y los graves problemas de las cuentas públicas.
Desde el punto de vista económico, la inmanejable deuda del Estado fue exacerbada por un sistema de extrema desigualdad social y de altos impuestos que los estamentos privilegiados,  nobleza y clero no tenían obligación de pagar, pero que sí oprimía al resto de la sociedad. Hubo un aumento de los gastos del Estado simultáneo a un descenso de la producción agraria de terratenientes y campesinos, lo que produjo una grave escasez de alimentos en los meses precedentes a la Revolución.
La situación actual conserva muchos de los aspectos mencionados. La desigualdad social, los estamentos privilegiados que ahora son los Bancos, que financian prioritariamente una Deuda Pública (Estado, Comunidades, Ayuntamientos…) reduciendo el crédito a empresas y particulares que, asfixiados por el paro, son expropiados tras la firma notarial de muchos contratos con letra pequeña y claramente abusivos.
Montesquieu fue uno de los grandes pensadores previos a la revolución, y escribió “El Espíritu de las Leyes” (1748)… No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia. Para ser realmente grande, hay que estar con la gente, no por encima de ella.
Turgot fue otro de los miembros de la Ilustración… En todas partes los más fuertes han hecho las leyes y han oprimido a los débiles.
Condorcet  defendía el derecho del pueblo al conocimiento y la libertad de expresión, proclamando a su vez las virtudes de una gestión transparente por parte de sus dirigentes.
Ya Adam Smith escribió en 1776 que todas las actividades gubernamentales eran improductivas....junto a clérigos, abogados etc. Smith no negaba a estos grupos una renta por los servicios prestados; pero sus esfuerzos no ayudaban a hacer más rica la sociedad del mañana.
Tema para debate ?

Mark de Zabaleta
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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Russell y el Papa de Roma

Presentamos recientemente a Bertrand Russell (1872/1970), que posiblemente haya sido uno de los filósofos más influyentes del siglo XX.  Es considerado uno de los fundadores de la Filosofía Analítica (claridad y argumentación lógica…), y recibió el Premio Nobel de Literatura en 1950.
Sus ideas contra la religión (cualquier manifestación de ella) siempre han sido un tema de interesante debate…de hecho, Russell fue, además de activista y pensador,  un soberbio polemista que se convirtió en referencia del racionalismo para toda una generación. Polemizó sobre el control de la natalidad, los derechos de las mujeres, la inmoralidad de las armas nucleares, y sobre los errores en los argumentos y razones esgrimidos a favor de la existencia de Dios.
Fue un líder en la revuelta contra el idealismo… todo tenía una lógica matemática!
Cuentan que, en una de sus charlas, Bertrand Russell explicaba que “de una proposición falsa podía extraerse cualquier consecuencia”…cuando un estudiante le interrumpe preguntando ¿Quiere usted decir que si aceptamos que 2+2=5, entonces podríamos concluir que es usted el Papa de Roma?
Y Russell le contestó:
“Mire, si 2+2=5,  reste usted 2 de cada lado de la igualdad y obtendrá que 2=3,  o sea que 3=2;  si ahora resta usted 1 a ambos miembros, obtendrá que 2=1. Puesto que el Papa y yo somos dos, y dado que  2=1, estará usted de acuerdo conmigo en que el Papa y yo somos uno, luego yo soy, en efecto, el Papa de Roma”.

Mark de Zabaleta
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domingo, 30 de octubre de 2011

La frugalidad de Keynes y el chófer de Einstein

La limitación de efectivo en los mercados es una gran catástrofe para la economía mundial porque los distintos países y las empresas están recortando sus gastos de forma notoria, con una directa repercusión en el nivel de paro, y el resultado lleva a lo que Keynes denominó la paradoja de la frugalidad.

Todas las empresas hacen lo que consideran más prudente, pero el recorte de costes agudiza la crisis y perjudica a todos, incluso a ellas mismas. Y esta frugalidad implicará la necesidad de políticas monetarias y fiscales expansivas para animar el consumo, la demanda y el crédito. Keynes  lo tenía muy claro, “el motor de las empresas no es el ahorro, sino los resultados”.

Los recortes que nos impone la UE (Alemania y Francia) son un freno a nuestra capacidad de recuperación. Y la exigencia de capitalización para nuestros bancos un verdadero error. El motor de nuestra reactivación del flujo circular de la renta es el crédito.

Y hablando de motores quiero traer aquí una anécdota.

Albert Einstein, tras ganar el Nobel de Física (por sus estudios sobre el efecto fotoeléctrico y no por la teoría de la relatividad…), impartió multitud de conferencias por todo el país, y solía viajar en coche con un chófer al que un día le comentó que era aburrido repetir siempre lo mismo. El chófer le contestó: “Le he oído tantas veces que me conozco de memoria su conferencia. Si quiere, cualquier día le sustituyo”.

Einstein le propuso hacerlo en alguna Universidad donde no fuera conocido (en aquellos tiempos no había tanta capacidad en los  medios informativos como hoy en día).

Y eso hicieron. Todo iba perfecto hasta que, tras la conferencia, llegó el turno de preguntas…y alguien hizo una pregunta complicada. Como no tenía ni idea, le respondió con astucia: “Su pregunta, caballero, es tan sencilla que estoy seguro de que hasta mi chófer podría contestarla, así que dejaré que sea él mismo quien le responda”.

Mark de Zabaleta
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domingo, 23 de octubre de 2011

Paradoja de Russell ¿Dios No existe?

Bertrand Russell (1872/1970) posiblemente haya sido uno de los filósofos más influyentes del siglo XX. Es considerado uno de los fundadores de la Filosofía Analítica (claridad y argumentación lógica)… Nieto de Lord John Russell, primer Conde de Russell, quien fue dos veces Primer Ministro con la Reina Victoria, y ahijado del gran economista John Stuart Mill. Vivió una vida muy intensa, abogó en contra de la guerra, peleó contra la religión (cualquier manifestación de ella), estuvo preso varias veces, se casó cuatro veces (la última a los 80 años)…y ganó el premio Nobel de Literatura en 1950.
La paradoja de Russell o paradoja del barbero, descrita por Bertrand Russell en 1901, demuestra que la teoría original de conjuntos formulada por los matemáticos de su tiempo Cantor y Frege es contradictoria.
Supongamos un conjunto que consta de elementos que no son miembros de sí mismos. Así  un conjunto que consta de "libros" no es miembro de sí mismo porque el conjunto en sí no es un libro. Russell preguntaba a estos matemáticos si el conjunto de los conjuntos que no forman parte de sí mismos (es decir, aquel conjunto que engloba a todos aquellos conjuntos que no están incluidos en sí mismos, como el de "libros" en el ejemplo anterior) forma parte de sí mismo. La paradoja consiste en que si no forma parte de sí mismo, pertenece al tipo de conjuntos que no forman parte de sí mismos y por lo tanto forma parte de sí mismo. Es decir, formará parte de sí mismo sólo si no forma parte de sí mismo.
La paradoja de Russell ha sido expresada con múltiples ejemplos, el más conocido es la paradoja del barbero que podríamos resumir:
En un lejano emirato había un barbero llamado Asamet, diestro en afeitar cabezas y barbas, maestro en limpiar pies y en poner sanguijuelas. Un día el emir se dio cuenta de la falta de barberos en el emirato, y ordenó que los barberos sólo afeitaran a aquellas personas que no pudieran hacerlo por sí mismas. Cierto día el emir llamó a Asamet para que lo afeitara y él le contó sus angustias:
En mi pueblo soy el único barbero. No puedo afeitar al barbero de mi pueblo, ¡que soy yo!, ya que si lo hago, entonces puedo afeitarme por mí mismo, por lo tanto ¡no debería afeitarme! Pero, si por el contrario no me afeito, entonces algún barbero debería afeitarme, ¡pero yo soy el único barbero de allí!

La paradoja hizo surgir un problema importante: si las Matemáticas se basan en la teoría de los conjuntos que esta paradoja ataca, ¿cómo se soluciona este dilema? Tras varios años de elucubraciones, los lógicos matemáticos  zanjaron la cuestión estipulando que un conjunto que se contenga a sí mismo no es un conjunto.
Finalmente esta Paradoja puede expresarse también en términos teológicos: «Si el Dios omnipotente existe, ¿podría crear un peso tan pesado que ni él pudiera levantar? Tanto si puede como si no puede, no existiría un Dios omnipotente».
Tema de interesante debate…

Mark de Zabaleta
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domingo, 16 de octubre de 2011

Teoría de Juegos: El Dilema del Prisionero

Muchas situaciones del mundo real pueden estudiarse como si se tratase de un juego y ser analizadas mediante el uso de la Teoría de Juegos.
El Equilibrio de Nash en la teoría de los juegos no cooperativos es de gran utilidad en economía, ya que la correcta aplicación de esta herramienta permite obtener resultados óptimos incluso cuando los costes y beneficios de cada opción no están fijados de antemano sino que dependen de las elecciones de los otros individuos.
El ejemplo más conocido en la aplicación de la teoría de juegos es el dilema del prisionero, que fue  popularizado por el matemático Tucker. Partiendo de un simple planteamiento, este dilema permite comprender la naturaleza de la cooperación humana. El enunciado del dilema del prisionero es:
La policía tiene dos sospechosos de un crimen. No se han encontrado pruebas suficientes para condenarlos y, tras haberlos separado, un Comisario visita a cada uno por separado y les ofrece el mismo pacto. Si uno confiesa y su cómplice no, el cómplice será condenado a diez años de prisión mientras que el chivato será liberado. Por el contrario, si calla y el cómplice confiesa, el primero recibirá esa pena y el cómplice será quien salga libre. Pero si ambos confiesan el crimen, cada uno recibirá una condena inferior, de sólo seis años. Si ninguno confiesa, ante la ausencia de pruebas, no pasarían más de seis meses de cárcel.
El tiempo que pasarían en prisión depende básicamente de lo solidarios o egoístas que sean  estos “presuntos” delincuentes. Cada prisionero tiene dos opciones: cooperar con su cómplice permaneciendo en silencio y quedar ambos libres en seis meses, o traicionarlo confesando para quedar libre de inmediato mientras su “socio” pasa 10 años entre rejas. Lo que hace interesante el dilema es el hecho de que el resultado de cada elección depende de la elección del cómplice, y cada uno desconoce qué ha elegido el otro.

Supongamos que ambos son completamente egoístas y tienen como único objetivo reducir el tiempo que pasarán detenidos. Ello hace que la tentación de ser el primero en confesar sea enorme, ya que significaría su libertad inmediata y una condena de 10 años para su cómplice. Evidentemente, el otro sospechoso está razonando de la misma manera, buscando salir en libertad de inmediato. Siendo egoístas, la posibilidad de que ambos confiesen y pasen 6 años entre rejas es muy grande.
Si ambos mantienen la boca cerrada serían 6 meses para cada uno, un año en total…
Por tanto, el interés por el bien común permite un mejor resultado.  Dudando que estos dos delincuentes puedan tener algún interés  altruista, lo cierto es que la confianza en el comportamiento del otro puede permitir el mejor resultado. Desde una fría lógica, confesar es la estrategia dominante para ambos jugadores. Sea cual sea la elección del otro jugador, reducen su sentencia confesando. Pero esta no es la mejor opción en el caso de que ambos tomen esa decisión. Este es la clave del dilema.
El resultado de las interacciones individuales produce un resultado que no es óptimo, porque existe una situación en la que las expectativas de uno de los detenidos pueden  mejorar  sin que ello implique perjudicar al otro. De hecho, si ambos callan reciben una pena total de un año (seis meses cada uno), mientras que en los demás casos recibirían 10 (si confiesa uno solo y sale libre) o 12 (seis años cada uno en caso de que ambos confiesen de inmediato).

El dilema del prisionero nos permite llegar a una reflexión muy coherente: cuando buscamos el interés del grupo, obtenemos más beneficios que cuando se busca maximizar el resultado individual.
Y la Teoría de Juegos permite mejorar la toma de decisiones.

Mark de Zabaleta
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