viernes, 3 de abril de 2020

España va bien, gracias ...




Recordando la famosa frase de Aznar (pasando el COVID-19 en Guadalmina) es muy interesante analizar lo que hizo Mariano Rajoy en sus años de Gobierno, por mucho que Casado pretenda olvidarlo …
Desde el año 2009 hasta el día en que el presidente del Gobierno cayó con la moción de censura, el porcentaje del PIB que se destinaba a la salud de los españoles cayó del 6,9% en 2012 al 6% en 2017, lo que significaba una pérdida de 15.000 millones de euros en los presupuestos generales del Estado durante ese período verdaderamente nefasto para nuestra sanidad.
La crisis de la burbuja inmobiliaria y el consiguiente hundimiento del sistema financiero, que llevó a España al rescate bancario, se cobró una primera víctima automáticamente: la sanidad pública. Y el Estado del Bienestar en España, un sistema sanitario universal y gratuito, resistió aquella dura crisis y los consiguientes recortes de los Gobiernos del Partido Popular gracias en buena medida al esfuerzo de los profesionales que trabajan en el sector, que, en condiciones precarias, cobrando los salarios más bajos de Europa y haciendo muchas horas extra, siguen ofreciendo un gran servicio a los pacientes. Sin embargo, pese al esfuerzo del personal y su loable tarea en defensa de la sanidad pública, el daño que sufrió nuestro sistema sanitario con el PP es ciertamente irreparable.
España terminó siendo el tercer país que menos gastaba en sanidad, por detrás de Grecia y Luxemburgo. Además, más de 11.000 médicos, muchos de ellos jóvenes, un preparado capital humano en nuestras Facultades de Medicina con un “numerus clausus” que limita a muchos jóvenes llegar a ser médicos, han sido despedidos, y las plazas de los facultativos que se han jubilado nunca se cubrieron adecuadamente. Muchos médicos y enfermeras han tenido que irse al extranjero mientras en España han llegado muchos “especialistas” sudamericanos (más baratos) ¿Nunca les ha atendido un médico argentino, ecuatoriano, venezolano …? Y las homologaciones de los títulos de medicina no incluyen un “examen clausus” … ¿Les parece coherente?
Antes de caer Rajoy, las previsiones de inversión para su “siguiente año” tampoco eran para tirar cohetes, puesto que el Gobierno llegó a anunciar que reduciría en 2018, por tercer año consecutivo, la proporción del PIB que destinaría a Sanidad, Educación y Protección Social, situándose en mínimos históricos. De esta manera, el gasto en Sanidad se contraería hasta el 5,8%. Es evidente que estos drásticos recortes se enmarcaban en el contexto general de reducción de gastos sociales y de inversiones públicas que acometió el Gobierno de Mariano Rajoy como consecuencia de sus políticas neoliberales de austeridad … ¡y se pasó cuatro pueblos!
Y el Coronavirus ha puesto en evidencia este gran fallo político del PP …
“Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cuatro años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cuatro años!”  (Groucho Marx)

Mark de Zabaleta

viernes, 27 de marzo de 2020

Esto puede durar muchos años ...




Independientemente de que se logre terminar con el Coronavirus mediante una vacuna o por agotamiento …, es importante ver las consecuencias económicas de semejante desgracia mundial.
Aunque ya dijo Galbraith aquello de que “la mitad de los economistas no saben nada, y la otra mitad no saben ni eso”, la verdadera base de comparación de las repercusiones económicas del COVID-19 no debe ser la crisis del 2008, sino la crisis de 1929, por los radicales cambios sociales que afectaron a los ciudadanos.
El epicentro del 29 fueron los Estados Unidos, y, aunque en 2020 haya sido inicialmente China, ahora vuelve a ser USA la verdaderamente azotada por la pandemia. Y es muy interesante ver lo que duró, y las repercusiones que tuvo la gran crisis del siglo XX en todas las clases sociales.
Es cierto que la crisis del 29 no fue causada por una pandemia, sino por una euforia bursátil descontrolada. Pero teniendo en cuenta el análisis “ceteris paribus” (aislando una única variable de estudio y contemplando el resto de factores como constante) podríamos barajar una estimación del plazo que puede durar esta catástrofe económica.
En 1940, once años después de que estallara Wall Street el 29 de octubre del 1929, la tasa de desempleo permanecía por encima del 10%, y la inversión privada seguía estancada. Hoy en día, teniendo en cuenta que el paro en España ya supera ese 10%, podemos empezar a reflexionar …
Porque la deficiente actuación política en el primer momento de aquel batacazo bursátil tiene muchas similitudes con la actual situación política mundial ante la pandemia. Y la cuestionable gestión del problema …
En los años 20´la Bolsa no dejaba de subir y las familias se endeudaban para seguir comprando acciones. Una acción que cotizaba a 2 dólares en 1921, ¡se negociaba a 119 dólares en 1929! Hasta que en octubre de 1929, esa burbuja reventó. Y mucha gente se vio en la penuria.
El recién elegido presidente, el Republicano Herbert Clark Hoover, estimó que la economía se estabilizaría por sí misma. Y no hicieron prácticamente nada. Similar a lo que han mantenido muchos políticos ante el Coronavirus.
Hubo que esperar a un nuevo Presidente Demócrata, Franklin D. Roosevelt en 1933, para iniciar el “New Deal” con un importante Plan de Inversiones combinando la devaluación del dólar con las ideas keynesianas…
Pero aquello duró más de 10 años…
Y recuerden la gran frase de John Maynard Keynes:
“A largo plazo todos estaremos muertos”

Mark de Zabaleta

viernes, 20 de marzo de 2020

De la peste negra al coronavirus ...




Según relata el notario italiano Gabriel de Mussis, en 1346 una gran epidemia de peste, que se había originado en el interior del continente, empezó a mermar las hordas del kan mongol que atacaba a los genoveses asentados en Caffa (Crimea). Los guerreros mongoles, con la piel amoratada, fallecían con rapidez entre fiebres súbitas y pútridos bubones (ganglios infectados), que crecían sobre sus ingles y sus axilas. Parecía como si la cólera divina hubiera desencadenado la epidemia sobre los infieles.
“Los asaltantes colocaban los cadáveres sobre las máquinas de asedio y los lanzaban a la ciudad amurallada. Los cuerpos de los muertos fueron arrojados por encima de las murallas, por lo que los cristianos, a pesar de haberse llevado el mayor número de muertos posible y haberlos arrojado al mar, no pudieron ocultarse ni protegerse de aquel peligro. Pronto se infectó todo el aire y se envenenó el agua, y se desarrolló tal pestilencia que apenas consiguió escapar uno de cada mil”, escribe este notario sobre la plaga de 1348.
Aunque hoy sabemos que el relato de De Mussis es figurado, y que la peste no se contagia a través de los cadáveres, para muchos historiadores aquel fue el primer caso de guerra bacteriológica de la historia. Era la peste bubónica (negra) …
Y la peste tiñó de negro toda la geografía europea en pocos años, desde los territorios rusos hasta la península ibérica, pasando por las islas británicas y los países nórdicos. Solo Islandia, muy aislada del continente, y Finlandia, escasamente poblada y poco activa comercialmente, consiguieron eludirla.
Analizando los diversos escritos de la época, con datos muy diversos, se estima que la mortalidad causada por la peste se situaría cerca del 60%, lo cual arroja cifras realmente espectaculares, teniendo en cuenta que la población europea era entonces de unos ochenta millones de habitantes.
El hombre medieval podía explicarse de tres formas el ataque de una epidemia como la de la peste. Desde un punto de vista científico, acudiendo a la teoría errónea de los miasmas (contagio a través de los cadáveres) y la corrupción del aire; desde un punto de vista divino, entendiéndola como un castigo de Dios por sus pecados; y desde un punto de vista humano, culpando a algún grupo social marginal de una conspiración o envenenamiento.
Ciertamente el mundo ha sufrido muchas otras pandemias (viruela, cólera, gripe española, gripe rusa, gripe asiática, sida etc.) con millones de muertes, pero, a pesar de que no sea siempre perfecta la actuación política, la pandemia del coronavirus se puede controlar en nuestros tiempos. Y no serán los cuatro años (1347 a 1351) que duró la peste negra con sus 200 millones de muertos. La comunicación, las redes sociales y la preparación y medios son la clave en el siglo XXI.
“Dicen que la historia se repite, lo cierto es que sus lecciones no se aprovechan” ...
(Camille Sée) 

Mark de Zabaleta