viernes, 17 de octubre de 2014

La solución es Keynes.



El socialismo implica, en teoría, una planificación y una organización colectiva real de la vida social y económica.
La receta de Keynes para salir de la crisis consiste en reducir el desempleo mediante el aumento de la Demanda Global, incrementando el Consumo al bajar los impuestos directos: los ciudadanos disponen de una mayor renta para incrementar su gasto, y Ampliar el gasto público, que refuerza e impulsa directamente esa demanda global.
Ciertamente se generaría un Déficit Público que sería cubierto mediante emisiones de deuda pública, que habría que colocar en los mercados a tipos de interés competitivo… los costes financieros subirían y la divisa sufriría una revaluación que acabaría en una pérdida de competitividad.
La solución es devaluar su moneda, pero Keynes no contaba con el invento de la Zona  Euro, que impide devaluar a sus integrantes…
Keynes estudió que los mercados no generarían automáticamente el pleno empleo y que durante las crisis económicas podría haber largos periodos de paro a gran escala. Sostenía que el Gobierno tenía el deber de aliviar el sufrimiento de los parados aumentado la demanda agregada de bienes y servicios.
“No hacemos nada porque no tenemos el dinero necesario”, decía Keynes en 1930 a un comité gubernamental que investigaba las causas de la crisis económica. “Pero es precisamente porque no hacemos nada por lo que no tenemos dinero”.
Existe un interesante artículo suyo que puede servir de referencia para nuestra política económica y que se titulaba: La Autosuficiencia Nacional, escrito en 1933 y publicado en la Yale Review, en plena crisis económica. Allí afirmaba: “Como la mayoría de los ingleses, he sido educado en el respeto del libre cambio”. Pero “mis esperanzas, mis preocupaciones y mis temores han cambiado”, en forma similar a lo que le ocurría a la mayor parte de su generación en el mundo entero. Ahora no estaba “persuadido de que los beneficios económicos de la división internacional del trabajo sean comparables a lo que fueron”, aunque un nivel elevado de especialización internacional continuaba siendo necesario en un mundo racional.
Sin embargo, para una gama de más en más extendida de productos industriales, e incluso agrícolas, Keynes no creía que las pérdidas económicas debidas a la autosuficiencia “sean superiores a las ventajas” que pueden obtenerse en el marco de una misma organización económica y financiera nacional. Y proclamaba: “Produzcamos en nuestro país cada vez que sea razonable y prácticamente posible, y sobre todo, hagamos lo necesario para que las finanzas sean nacionales”.
El socialismo en España ¿es Keynesiano?

Mark de Zabaleta


8 comentarios:

Carlos Campos dijo...

Una reflexión muy interesante, amigo Mark. Habría sido fantástico tener a Keynes en estos tiempos. Lo más cercano a él ahora es Paul Krugman, al que tampoco hace caso nadie. Un saludo.

Aurora Aguado dijo...

Tus artículos siempre tan interesantes Mark, Keynes era inteligente, nuestros políticos no lo son o no les interesa.
Un saludo.

Antonio Fernández López dijo...

Seguramente que en este momento ni siquiera las teorías de Keynes serían adecuadas porque el mundo económico ha cambiado mucho y se ha hecho más complejo que en tiempos de Keynes. lo que sí es cierto es que los mercados por sí solos ya vemos a donde nos traen, a unas situaciones de la ley del más fuerte pura y dura que desde el punto de vista social no se debieran permitir. Un abrazo

mmhr dijo...

No sé si existe alguna teoría económica que sea capaz de plantear la solución a los problemas económicos de la actualidad. Otra cosa es si los políticos la seguirían, dado que la mayoría piensa en la solución de su bolsillo y no en la del país. Muy interesante tu post. Saludos.

Amatista Amatista dijo...

Si que tendría que cambiar de forma estructural todo,muy interesante tu entrada,saludos.Amatista

Águeda Conesa Alcaraz dijo...

Estimado Mark: ¿cómo nos iría si pudiéramos contar con gente como Keynes?que aplicaran lo que en su obra Teoría general del empleo, el interés y el dinero..quizás otro gallo nos cantaría. Maravilloso el trabajo que nos traes, para reflexionar. Un abrazo

galanygarciah dijo...

Menos Keynes . menos teorías , menos soluciones del pasado , que no son otra cosa que seguir pasando los días , los meses y los años , que esta muy bien para los políticos , los grandes capitalistas y en definitiva para una minoría a la que no le va mal " la crisis " , pero hay cada día mas ciudadanos , seres humanos , personas que no pueden aguantar mas , porque se están muriendo de pena , de hambre de indignación , de degradación , necesitan soluciones YA , no mañana ni el mes que viene ni el otro , se les esta dejando morir , mientras hay comunidades autónomas que están gastando 600 000 € diarios , mientras se están repartiendo subvenciones a asociaciones , a fundaciones , a sindicatos , a proyectos innecesarios . El Senado , las Diputaciones . El Consejo de Estado , las Autonomías , los Consejos Consultivos , mas de la mitad de asesores de todo tipo que tienen los políticos , choches oficiales , consejos de administración ficticios y cientos de " cosas " mas que son prescindibles , premios como el Principe de Asturias , premios al valet ,premios a cualquier otra cosa innecesaria y que en gran parte son lujos con todo este gasto y muchos mas se podría y se debería de dedicar a lo MAS importante , los personas , los seres humanos , pero tiene que ser YA de lo contrario llegara un momento que ESTO se romperá por algún sitio y después todo serán lloros y lamentaciones

Ger mán dijo...

El socialismo tal como se ha venido entendiendo también implica la socialización de los medios de producción y toda una serie de conceptos que hoy día no tienen mucho sentido. Pero es indudable que una organización y planificación colectiva a corto, medio y largo plazo de la economía es incuestionable. Valls en Francia incluso se ha preguntado si sigue teniendo sentido mantener la palabra “socialista” en las siglas de su partido. Creo que tiene razón, no es que vaya a dejar de serlo, es que ya no lo es nadie, ni siquiera los que agitan esa banderita en público. Las cosas son de otra manera, más aún en un país del primer mundo. No creo en la capacidad para gestionarse de España ni en una moneda devaluada propia. Lo que nos ha aupado es Europa, pero el nivel es más exigente de lo que parecía y realmente no creo que podamos seguirlo: no por la sociedad o este grupo de gente que llamamos España, sino por las estructuras políticas, que no quieren puesto que les obliga a cambiar demasiado y España no está ahora mismo para trotes. Un saludo.