viernes, 13 de diciembre de 2013

Maquiavelo, la Astucia…frente al descontento popular!



La publicación póstuma de “El Príncipe” (1531) de Maquiavelo (1469/1527) permitió crear una imagen muy sesgada/radical sobre este “maquiavélico” filósofo.
Maquiavelo defendía la Astucia como remedio para salir del paso en periodo de Crisis y porque la defensa de Florencia (¿España?) justificaba batirse en armas contra los enemigos (¿Paro del 26%?).
La Astucia no es entonces solamente un proceso táctico o un instrumento de presión…siendo un dato esencial de las relaciones humanas y de la acción política…casi una necesidad
…“esa Astucia libera a los pueblos, que pueden utilizarla para derrocar a los incapaces o a los déspotas cegados por su propia fuerza”…
Como dijo Rousseau, “fingiendo impartirles lecciones a los reyes, Maquiavelo ha impartido grandes lecciones a los pueblos”.
Para Maquiavelo la función prioritaria del político es la de atajar los conflictos y expresar opciones claras y, en general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven. Es lo que el pueblo ve, la cruda realidad…
La política maquiavélica no debe considerarse una política sin moral. Es una moral que se adapta a la política y que, al liberarse de muchos condicionantes, permite desarrollar la política moderna.
Todos los Estados bien gobernados y todos los príncipes inteligentes han tenido cuidado de no reducir a la nobleza a la desesperación, ni al pueblo al descontento.
“El que es elegido príncipe con el favor popular debe conservar al pueblo como amigo”…Vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse.  ¿No les parece interesante Maquiavelo?


2 comentarios:

Antonio Fernández López dijo...

Pues sí, me parece muy interesante Maquiavelo y tú, que eres capaz de traer esos textos al día de hoy y hacer que parezca que tienen el mismo valor qaue cuando fueron escritos. Un abrazo

arco dijo...

Sin duda Maquiavelo es uno de los creadores del mundo moderno. Introdujo el laicismo en la gestión política, liberando a los príncipes de la moral católica, trufada siempre de intereses clericales.
Un acierto por tu parte al traerlo aquí.
Gracias y feliz navidad.