domingo, 5 de junio de 2011

Cuando el limpiabotas te empieza a dar consejos en bolsa…

Para entender el origen de la crisis de 1929 hay que remontarse a la Primera Guerra Mundial (1914-1918).  Para los Estados Unidos esta contienda fue una fuente de grandes beneficios al convertirse en proveedor estratégico de sus aliados y, terminada la guerra, de todos los demás. La exportación implicaba la producción en masa.
Las grandes industrias habían aumentado sus ganancias durante la década de los años 20´, pero no aumentaron los salarios. Esto produjo una distribución desigual de las ganancias: los industriales eran cada vez más ricos. El dinero acumulado era invertido en nuevas maquinarias…pero los trabajadores no tenían gran capacidad para desarrollar el Consumo interno.
Tras la guerra, EEUU se había convertido en el gran prestamista para la reconstrucción europea. Daba créditos para que el viejo continente comprase sus productos (colocó en Europa entre 1.000  y 1.500 millones de dólares anuales, 1/3 en Alemania, en el período 1924−1925); con este dinero Europa pagaba las deudas contraídas con EEUU que seguidamente volvían a invertirse en Europa, que seguía pidiendo préstamos para pagar los intereses de los préstamos anteriores. En Alemania hubo mucho dinero estadounidense invertido.
El flujo de los capitales norteamericanos era la pieza clave de la economía mundial.
Pero los gastos de reconstrucción económica en las zonas devastadas por la guerra terminaron por impedir la compra masiva de productos a los EE.UU. Los países afectados adoptaron medidas proteccionistas para lograr la recuperación de sus economías.
En consecuencia, EE.UU. se queda sin poder exportar enormes cantidades de productos.
Y como no tenían trabajadores bien pagados, se quedaron sin compradores, ni dentro del país ni fuera… para tanta  sobre producción !
Entonces, el enorme volumen de dinero acumulado por las industrias fue destinado a especular en la Bolsa: las grandes compañías prestaban dinero para que los especuladores compraran acciones (de sus mismas compañías); las acciones subían de precio debido a la demanda, pero ese precio era ficticio porque no estaba sostenido por un aumento en la producción industrial.
Los bancos, muchos de ellos creados por estas mismas empresas, prestaban a unos trabajadores con escasos medios para invertir…en bienes de consumo, acciones etc.
Vamos a comentar el escenario en que se produjo la crisis: Alto consumo, Ventas a plazos, Confianza en la capacidad industrial/empresarial de los EEUU…y Euforia bursátil.
La Bolsa no dejaba de subir y las familias se endeudaban para seguir comprando acciones. Una acción que cotizaba a 2 dólares en 1921, ¡se negociaba a 119 dólares en 1929! Gran número de Bancos y una política de dinero barato, servían para “echar leña” al fuego inversor.
Así, entre marzo de 1928 y octubre de 1929, las acciones de la Bolsa de Valores subieron aceleradamente debido sólo a la especulación.
Hasta que se perdió la confianza.  En octubre de 1929 se sucedieron tres semanas de subidas constantes; al mismo tiempo reinaba la sensación de que la  Bolsa estaba muy sobrevalorada. En ese momento comenzó a difundirse el rumor, no falto de fundamento, de que el Consejo de la Reserva Federal de Estados Unidos se estaba reuniendo a diario y en secreto para no despertar recelos. Durante el fin de semana tras el Jueves Negro del 24 de octubre se supo que el Consejo se había reunido incluso el sábado, lo que desencadenó una venta masiva el lunes Negro 28… y llegar al famoso Martes Negro del 29 de Octubre de 1929 ( 29X29 ).
Cuentan que uno de los vendedores fue el fundador de la dinastía Kennedy, Joe Kennedy, quien, tras una conversación con su limpiabotas en la que este le recomendaba comprar acciones de empresas del ferrocarril y petroleras, formuló la frase según la cual, si cualquiera podía invertir en bolsa y un limpiabotas predecir lo que iba a ocurrir, esto significaba sin duda que el mercado estaba sobrevalorado.
Eran muchos los que tenían sus ahorros especulando en la bolsa. Los inversionistas norteamericanos, invertían todo el ahorro de su vida ya que, con poco dinero, se podían amasar grandes fortunas; comenzaban a comprar por medio de créditos, pero sin suficientes garantías ni medios para pagar; los agentes de préstamos acudían a sus bancos … De repente (ante la inmediata retirada de fondos) los bancos comienzan a quebrar y faltan capitales para la industria…y para el flujo circular de la Renta !
El miedo detiene la inversión, el paro aumenta, los precios caen y se descapitaliza la banca, con lo que no se pueden pedir créditos.
El consumo se contrae, y llega la DEFLACION, todo vale menos, pero no hay dinero para comprar NADA.   ¡ Crisis !

Mark de Zabaleta



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2 comentarios:

Inma dijo...

MARK, como siempre mi más sincera felicitación, por tu dedicación y tus aportes.
Creo que acabo de tener un dejavú. No es lo mismo que estamos viviendo?. Te lo pregunto como si me hubiese caido del planeta y no entendiese nada.
Pd.: ¿Qué corriente economicista es la más adecuada-acertada para la situación actual?. Un cordial saludo.

Mark de Zabaleta dijo...

Hola Inma,

Está claro que la historia económica siempre se repite, periódicamente. La ambición de ganar dinero no ve los riesgos...
La situación económica de España dentro de la zona Euro es muy delicada. No pueden aplicar desde el BCE la misma medicina para Alemania ( en fase de claro crecimiento y creación de empleo) que para España ( ni crecimiento y un 21% de paro). Estar en el Euro es un problema.
La crisis del 29 se superó a partir de 1933 con el Presidente Roosevelt (demócrata) que puso en marcha el New Deal...siguiendo las ideas de Keynes. Subvenciones a la agricultura y la industria junto a una estratégica devaluación del dólar...
Pero nosotros no podemos devaluar el Euro !

Un cordial saludo
Mark de Zabaleta