martes, 7 de junio de 2011

Crisis? What Crisis?... 1637


Aunque parezca extraño, existe una crisis económica famosa anterior a la Gran Crisis (Wall Street) de 1929 y a la Crisis (del ladrillo) de 2008, la Crisis de los Tulipanes en 1637. Ha habido muchas crisis, pero trataremos de analizar estas tres para buscar las razones…y las soluciones aplicadas en cada caso.
Cuando el Tulipán llega a Holanda a finales del siglo XVI (cuentan que fue el embajador alemán en Turquía quién trajo esa flor), y lo que al principio era un lujoso elemento decorativo en algunos palacios de la aristocracia pasó a ser codiciosamente deseado por toda la burguesía.
Con el paso del tiempo el tulipán se convirtió en un símbolo de avance social, incluso estaba mal visto no poseer una colección de tulipanes, principalmente en Alemania y Holanda.
Ante la gran demanda de tulipanes el precio fue disparándose año tras año, lo que cautivó a los inversores de la época que decidieron invertir en este nuevo producto.
Tal fue la demanda, que los bulbos de tulipán empezaron a negociarse en la Bolsa de Amsterdam en el año 1636, y de este modo  entraron en el negocio agentes y todo tipo de especuladores que vieron en el tulipán una oportunidad de hacer grandes negocios.
Los compradores se endeudaban y se hipotecaban para adquirir las flores, y llegó un momento en que ya no se intercambiaban bulbos sino que se efectuaba una auténtica especulación financiera mediante notas de crédito (en los años 1600 ¡!).
En 1623 un sólo bulbo podía llegar a valer 1.000 florines neerlandeses: una persona normal en Holanda tenía unos ingresos medios anuales de 150 florines. Se conservan registros de ventas absurdas: lujosas mansiones a cambio de un sólo bulbo…
En 1637, el 5 de febrero, un lote de 99 tulipanes de gran rareza se vendió por 90.000 florines: fue la última gran venta de tulipanes. Al día siguiente se puso a la venta un lote de medio kilo por 1.250 florines sin encontrarse comprador.
Entonces la burbuja estalló. Los precios comenzaron a caer en picado y todo el mundo vendía y nadie compraba. Se habían comprometido enormes deudas para comprar flores que ahora no valían nada.
Las bancarrotas se sucedieron y golpearon a todas las clases sociales. La falta de garantías de ese curioso mercado financiero, la imposibilidad de hacer frente a los contratos y el pánico llevaron a la economía holandesa a la quiebra.
La oferta de un bien de lujo, escaso y de alto precio, se convierte en un verdadero signo de distinción que todos (clientes y especuladores) querían comprar y los banqueros querían financiar (con la garantía de los tulipanes !). Hasta se cotizaba en Bolsa y se negociaban contratos “futuros” de venta de estos bulbos de tulipán = especulación.
El precio se mantuvo alto porque interesaba a todos, los aristócratas y burgueses que mostraban su riqueza, los especuladores, los inversores, los banqueros…hasta que la necesidad de liquidez de vendedores (que bajan precios porque necesitan dinero inmediato para pagar algo) o de compradores (ya no tienen capacidad para gastar más porque están muy endeudados)…saca a flote la cruda realidad de un mercado sobrevalorado ¡
Mark de Zabaleta









12 comentarios:

montse dijo...

Esta entrada me ha gustado.

Inma dijo...

La historia se repite una y otra vez. Es curioso saber que, ya en 1637, habia especuladores. Los tulipanes de entonces podrían ser los productos de primera necesidad, por ejemplo: los cereales?.
La solución: la regulación y el control. Cosa que parece no interesa a los de siempre.
Un cordial saludo

Mark de Zabaleta dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios.
Es complicado especular con productos de primera necesidad, aunque podría llegar a plantearse en algunas sociedades.
La regulación para evitar esta creación de "burbujas" debería aplicarse desde un primer momento...

Saludos
Mark de Zabaleta

Arcadio R. C. dijo...

conocía la burbuja de los tulipanes, incluso escribí de ella en alguna ocasión. Verdaderamente resulta sorprendente que se tropiece una y otra vez en la misma piedra ¿como es que no ha generado el sistema mecanismos para evitarlo? ¿o sí lo ha hecho?
Lo explicaste bien. Un saludo.

Miguel Guinea dijo...

¡Vaya patinazo! ¿Será por eso que llaman tulipán a una famosa margarina?

Si el mecanismo siempre se repite ¿por qué no aprendemos a no dar un valor de cambio desorbitado a cosas con valor de uso muy limitado?

Muy interesante.

Saludos

Lorenzo Garrido dijo...

Es la historia de siempre lo mismo. La ambición no conoce límites, hasta que tropieza con su propia, triste y cruda realidad.

Juliana Luisa dijo...

Porque no soy economista, me atrevo a preguntarle: ¿no cree usted que que se está gestado una crisis alimentaria?. He leído que en 2006 cuando en Estados Unidos se llegó al desastre de las hipotecas de alto riesgo, los bancos y especuladores enpezaron a mover miles de millones de dólares a acciones en mercancías exentas de riesgo, en especial, alimentos.
Muchas gracias

Mark de Zabaleta dijo...

Hola Arcadio,

Nunca se llega a establecer un freno a la codicia humana...y los economistas también se dejan llevar. Basta leer los informes que regularmente "fabrican" los analistas bursátiles...

Saludos
Mark de Zabaleta

Mark de Zabaleta dijo...

Hola Miguel,
Lo de la margarina es un puntazo!

Saludos

Mark de Zabaleta

Mark de Zabaleta dijo...

Hola Lorenzo,
La ilusión por la ganancia fácil hace perder las referencias lógicas...hasta que ya es tarde !

Saludos
Mark de Zabaleta

Mark de Zabaleta dijo...

Hola Juliana Luisa,

La Agricultura se denomina como sector primario de la economía. La alimentación es la base para toda sociedad, y confluyen los deseos de abaratar costes de producción (trasladando ciertos cultivos a otras zonas/países) con la especulación derivada de ciertas situaciones catastróficas. Regularmente se producen "cuellos de botella" con ciertos alimentos por inundaciones, terremotos...
Aunque no podemos hablar de crisis alimentaria, sí podriamos temer una cierta crisis nutricional en algunas zonas del continente...

Saludos
Mark de Zabaleta

Juliana Luisa dijo...

Muchas gracias.