sábado, 19 de abril de 2014

La Deflación es peor que la Inflación.



La deflación, en economía, es la bajada generalizada y prolongada (como mínimo, dos semestres según el FMI) del nivel de precios de bienes y servicio..., y si este fenómeno se prolonga en el tiempo puede arrastrar a la economía a una situación de verdadera pesadilla.
Afecta a las empresas dado que reduce beneficios y el exceso de oferta genera una mayor presión a la baja de los precios, obligando a reducir sus costos de producción, reducir salarios, despedir trabajadores y/o cerrar fábricas. Aumenta dramáticamente el desempleo y crea incertidumbre: la gente tiene miedo al Consumo y la Inversión = Es la temida contracción económica.
Y, como colofón, los planes de austeridad exigidos por la Troika también alientan el hundimiento de los precios y de la actividad económica, como se constata con la caída de los precios inmobiliarios y el derrumbe del sector construcción. Como el gobierno no puede encontrar una manera de aumentar el gasto de consumidores y empresas, y no cuenta con el manejo de la tasa de interés o la devaluación de la moneda, porque estamos “atados” por el Euro, no puede hacer gran cosa para estimular la Economía...
La deflación desalienta la inversión y el gasto y conlleva una caída en la demanda agregada. A nivel de teoría monetaria esto se aprecia con la reducción que sufre la velocidad de circulación del dinero, con menos transacciones comerciales. Esto obliga a los bancos centrales a inyectar dinero para mantener el esquema artificialmente a flote. Como lo han hecho la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el Banco de Japón.
La deflación como fenómeno estructural tiene consecuencias destructivas…pero sigue siendo norma rechazar la inflación. Recientemente se publicaba un artículo que decía:
Para tener una idea del impacto negativo de la inflación, incluso de niveles de inflación bajos, a continuación vemos los impactos. Sin hacer nada con una cantidad de €100.000, con una inflación constante anual del 2%, que es lo que buscan la BCE y otros, el valor de mis ahorros se vería impactada de la siguiente forma:
  • en 5 años valdría €90.392, perdiendo casi €10.000 en poder adquisitivo
  • en 10 años valdría €81.707, perdiendo €18.000
  • en 15 años valdría €73.857, perdiendo €26.000
  • en 20 años valdría €66.761, perdiendo €33.000
  • en 25 años valdría €60.346, perdiendo €40.000
  • en 30 años valdría €54.548, perdiendo €45.500
  • en 35 años valdría €49.307, perdiendo casi €51.000
  • en 40 años valdría €44.570, perdiendo €55.500
Si se trata de un parado español que, evidentemente, no dispone de esos 100.000 Euros de ahorro, y que actualmente tiene 40 años…poco le importa esa depreciación de un ahorro que no tiene…Porque con 80 años…ya lo decía Keynes ¡A Largo Plazo…todos calvos!
Hay dos tipos de crecimiento, uno mediante políticas de Demanda Expansiva (medidas fiscales y monetarias…) que permiten crecer con inflación y una segunda posibilidad (actuando del lado de la Oferta) recurriendo al recorte de costes y mejorando la productividad…que permitiría crecer con moderación de los salarios.
El primero sería Keynesiano, y originaría Déficit Público y aumento de la Deuda, además de Inflación…pero EVITA EL PARO MASIVO…
Mark de Zabaleta


4 comentarios:

Antonio Fernández López dijo...

Me viene a la cabeza un cuento trágico que me contaban de pequeño. A un burro del pueblo decidieron un día enseñarle a no comer. Lo pusieron en práctica con tal empeño que el burro aprendió. El pequeño detalle es que se murió en el camino. Me parece que algo así nos está pasando a nosotros. Veremos qué significa salir de la crisis y quién lo logra. Un abrazo

Blas Fernández Tomé dijo...

¿Y tendrán intención de sacarnos (los políticos manipuladores) de esta sin-razón?. Yo creo que no.
Un abrazo.

Alicia sánchez dijo...

Si hubiera intención ya se habría movido algo.....no???

Midala dijo...

Tú como economista...crees que esto tiene trazas de mejorar???Yo, particularmente, por el momento que estamos pasando, pienso que no. Esto no tiene ni pies ni cabeza. Un besazo Mark. Mil gracias por seguirme y estar siempre ahí.