viernes, 4 de octubre de 2019

El Gran Hermano nos acecha ...




El pago con tarjeta ha ido poco a poco estableciéndose como algo habitual. Y muchas veces, “tirar de la tarjeta” ha permitido cuadrar muchos finales de mes.
Pero la tecnología evoluciona y ya han aparecido las criptomonedas (dinero virtual) y las redes de blockchain (registro de las operaciones efectuadas… como un notario virtual), además de todo tipo de sistemas para pagos vía app, el famoso bizum etc. con el móvil como “antigua chequera del banco”…
Y los bancos han visto el negocio. En un entorno de tipos de interés a “0” o negativos, hay que seguir ganando (mucho) dinero, y la clave está en reducir costes y aumentar comisiones.
Usted ya puede pagar los recibos desde su cajero, que puede leer el código de barras de lo que tiene que pagar y se lo pasan directamente a su cuenta. Incluso ya anuncian que también desparecerán estos cajeros (en los que hay que gastar para su mantenimiento operativo), como en su día cerraron muchas oficinas, para pagarlo todo desde un móvil.
Y las pocas oficinas que quedan en España irán cerrando, dejando muchos empleados en la calle para incrementar beneficios en las S.A. (Sin Alma) bancarias…
Al final, acabamos metidos en el Euro, que lo encareció absolutamente todo, y llegaremos a un imaginario euro que nos controlará absolutamente todo (cuanto cobramos, cuanto gastamos, dónde hemos estado, nuestras aficiones etc.)
En teoría se trata de “proteger” al ciudadano evitando el uso de dinero físico, y de paso se protege a las Entidades Financieras que crean todo este entramado virtual…
Pero ¿es realmente positivo todo esto? ¿Nos protegen o nos controlan? ¿Llegaremos a pagarlo todo con un móvil?¿Será seguro?
Ya saben aquello de “hecha la ley, hecha la trampa”, y es obvio que esto es aplicable a ese “idílico” mundo virtual. El único problema es que, ante una estafa virtual, ya no podrán ir a quejarse a una oficina, tendrán que llamar con su móvil a una tele operadora virtual que les indicará aquello de “si se trata de Bitcoin pulse 1, si se trata de Rippel pulse 2, si se trata de Ethereum pulse 3”…
Groucho Marx lo tenía claro: “Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cuatro años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cuatro años”

Mark de Zabaleta

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