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viernes, 22 de mayo de 2015

¿Votaremos a Keynes?





“Curiosamente, los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado”… (Alberto Moravia)
“La economía, estúpido”, sin verbo, era una de las claves en las que James Carville, estratega de la campaña presidencial 92 de Bill Clinton, quería centrar la importancia de un mandato político…
Y es obvio que en España hay que solucionar la Economía…
Rajoy no solo no ha mejorado la situación de la economía española sino que la ha empeorado sensiblemente, Y el daño que ha causado es tan grande que resultará imposible aliviarlo en muchos años esperando que vaya cambiando la tendencia política. Los datos macroeconómicos son determinantes y no se pueden maquillar. Basta con ver el paro…
Hay que recordar a De Guindos (y a este gobierno) la frase de Groucho Marx: ¿A quién va usted a creer?, ¿a mí, o a sus propios ojos?
Es necesario un cambio de rumbo para terminar con las políticas que han arruinado a España y que siguen dispuestas a seguir haciéndolo solo para hacer aún más ricos a los mismos de siempre…
Paul Krugman escribe: los únicos “expertos” que siempre siguen ahí son lo que cometieron todos los errores aprobados. Es una especie de “hermandad del fracaso”: hombres y mujeres unidos por una historia compartida de equivocarse en todo, y negarse a admitirlo… ¿tendrán oportunidad de escribir más capítulos en su reinado del error?
John Maynard Keynes publicó su “Teoría General sobre el empleo, el interés y el dinero” cuando el mundo estaba sufriendo todavía el masivo desempleo de la gran depresión. La desilusión era total respecto a un orden económico que dejaba a tantos hombres sin trabajo…y en España ahora estamos peor…
La “Teoría general” desencadenó una "Revolución Keynesiana" en el pensamiento económico, y especialmente en la consideración de la viabilidad y conveniencia de la gestión del sector público del nivel agregado de la demanda…
¿Elegiremos a Keynes?

Mark de Zabaleta

domingo, 16 de octubre de 2011

Teoría de Juegos: El Dilema del Prisionero

Muchas situaciones del mundo real pueden estudiarse como si se tratase de un juego y ser analizadas mediante el uso de la Teoría de Juegos.
El Equilibrio de Nash en la teoría de los juegos no cooperativos es de gran utilidad en economía, ya que la correcta aplicación de esta herramienta permite obtener resultados óptimos incluso cuando los costes y beneficios de cada opción no están fijados de antemano sino que dependen de las elecciones de los otros individuos.
El ejemplo más conocido en la aplicación de la teoría de juegos es el dilema del prisionero, que fue  popularizado por el matemático Tucker. Partiendo de un simple planteamiento, este dilema permite comprender la naturaleza de la cooperación humana. El enunciado del dilema del prisionero es:
La policía tiene dos sospechosos de un crimen. No se han encontrado pruebas suficientes para condenarlos y, tras haberlos separado, un Comisario visita a cada uno por separado y les ofrece el mismo pacto. Si uno confiesa y su cómplice no, el cómplice será condenado a diez años de prisión mientras que el chivato será liberado. Por el contrario, si calla y el cómplice confiesa, el primero recibirá esa pena y el cómplice será quien salga libre. Pero si ambos confiesan el crimen, cada uno recibirá una condena inferior, de sólo seis años. Si ninguno confiesa, ante la ausencia de pruebas, no pasarían más de seis meses de cárcel.
El tiempo que pasarían en prisión depende básicamente de lo solidarios o egoístas que sean  estos “presuntos” delincuentes. Cada prisionero tiene dos opciones: cooperar con su cómplice permaneciendo en silencio y quedar ambos libres en seis meses, o traicionarlo confesando para quedar libre de inmediato mientras su “socio” pasa 10 años entre rejas. Lo que hace interesante el dilema es el hecho de que el resultado de cada elección depende de la elección del cómplice, y cada uno desconoce qué ha elegido el otro.

Supongamos que ambos son completamente egoístas y tienen como único objetivo reducir el tiempo que pasarán detenidos. Ello hace que la tentación de ser el primero en confesar sea enorme, ya que significaría su libertad inmediata y una condena de 10 años para su cómplice. Evidentemente, el otro sospechoso está razonando de la misma manera, buscando salir en libertad de inmediato. Siendo egoístas, la posibilidad de que ambos confiesen y pasen 6 años entre rejas es muy grande.
Si ambos mantienen la boca cerrada serían 6 meses para cada uno, un año en total…
Por tanto, el interés por el bien común permite un mejor resultado.  Dudando que estos dos delincuentes puedan tener algún interés  altruista, lo cierto es que la confianza en el comportamiento del otro puede permitir el mejor resultado. Desde una fría lógica, confesar es la estrategia dominante para ambos jugadores. Sea cual sea la elección del otro jugador, reducen su sentencia confesando. Pero esta no es la mejor opción en el caso de que ambos tomen esa decisión. Este es la clave del dilema.
El resultado de las interacciones individuales produce un resultado que no es óptimo, porque existe una situación en la que las expectativas de uno de los detenidos pueden  mejorar  sin que ello implique perjudicar al otro. De hecho, si ambos callan reciben una pena total de un año (seis meses cada uno), mientras que en los demás casos recibirían 10 (si confiesa uno solo y sale libre) o 12 (seis años cada uno en caso de que ambos confiesen de inmediato).

El dilema del prisionero nos permite llegar a una reflexión muy coherente: cuando buscamos el interés del grupo, obtenemos más beneficios que cuando se busca maximizar el resultado individual.
Y la Teoría de Juegos permite mejorar la toma de decisiones.

Mark de Zabaleta
www.markdezabaleta.com

jueves, 8 de septiembre de 2011

La Productividad del “garçon” de Café (Jean-Paul Sartre)

Jean-Paul Sartre estaba sentado en un típico Bistrot parisino cuando observó el trabajo del “garçon” escribiendo: Consideremos a este camarero en el Café.  Su movimiento es raudo y preciso, demasiado exacto, demasiado rápido, va hacia los clientes con un paso demasiado ágil, se inclina con demasiado apresuramiento, sus ojos, su voz expresan un interés demasiado lleno de solicitud por el pedido del cliente….
Él juega, se divierte. ¿Pero a qué está jugando? No hay que observar mucho rato para darse cuenta: “está jugando a ser camarero de Café”.
¿Por qué juega? Porque tiene miedo de realizarse realmente, explicará Sartre en  “El ser y la nada” (1943).  El camarero se miente y esta mala fe no hace sino traicionar su miedo a existir libremente.
Porque si hay una cosa que defiende el existencialismo, es que el hombre es libre. Libre y al mismo tiempo condenado a escoger su vida y a comprometerse con ella.
Ahora bien, algunos rechazan este destino y prefieren simular y fingir más que existir realmente. Sartre, sin embargo, sostiene que el hombre se realiza cuando muestra “lo que él es”, sin juego ni mentira…
Aunque estoy seguro de que en aquella reflexión Sartre no pensaba en la productividadEl único camino para que un negocio pueda crecer y aumentar su rentabilidad es aumentando su productividad.
Y uno de los aspectos fundamentales, junto a la utilización de métodos y sistemas salariales, es el estudio de tiempos   y ese “demasiado” no deja de ser muy positivo para la Productividad.
¿Somos libres pero estamos condenados a se Productivos?

Mark de Zabaleta


domingo, 3 de julio de 2011

Sin Keynes la Historia Económica habría sido diferente…


Entre las dos guerras mundiales, los países industriales de una Europa maltrecha se vieron inmersos en una crisis sin precedentes. El desempleo alcanzó niveles nunca vistos y fue obstinadamente persistente.  Y con él llegó una ola de descontento social. Entre 1920 y 1930 la crisis en países como Inglaterra no lograba superarse.
Con el Crack americano de 1929 la situación todavía se puso peor. En Inglaterra, la hostilidad social llevó a la huelga general de 1926.
Cuando las colas para el pan y el subsidio de paro se extendieron en los Estados Unidos, los veteranos de la primera guerra mundial marcharon sobre la Capital Washington protestando porque eran hombres “olvidados”.
Ante tanta calamidad, muchos pensadores se preguntaban  si las previsiones marxistas sobre el futuro del capitalismo (ampliamente descartadas por el feroz capitalismo de finales del XIX)  no estaban tan equivocadas…
La Estructura Neoclásica de la Economía se apoyaba en el supuesto de que el nivel de pleno empleo siempre se alcanzaba, porque el sistema económico siempre generaría las soluciones necesarias (Ley de Say…), pero en los años treinta esta imagen “teórica” del funcionamiento de la Economía estaba fuera de lugar.
Los economistas hablaron de la “rigidez salarial” y de la limitada competencia entre las empresas…con la publicación en esos años de las teorías de la “competencia imperfecta y monopolística” de Joan Robinson.
En los Estados Unidos, la administración Roosevelt puso en marcha en 1933 el “New Deal” con un importante Plan de Inversiones y audaces iniciativas de utilización de los programas de obras públicas para estimular la economía y combinando la devaluación del dólar con subvenciones, tanto a la agricultura como a la industria. Aumentaron las Exportaciones y la economía se reactivó. Supo combinar la política monetaria y la política fiscal (¿les suena Keynes?).
Gran parte del significado histórico de la “Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero” de Keynes, se debe al hecho de que ofreció una nueva perspectiva del comportamiento de la economía agregada, y proporcionó una base teórica para justificar un plan gubernamental que promoviera el pleno empleo.
Muchas de las iniciativas propuestas por Keynes habían sido intuitivamente sugeridas por políticos y economistas. Pero era necesario un Esquema Teórico para defender estas soluciones de manera convincente.
La Historia se repite…los Indignados van sobre la Capital y muchos se preguntan si las teorías de Marx y sobre todo las de keynes podrían sacarnos de la crisis…

Mark de Zabaleta


martes, 7 de junio de 2011

Crisis? What Crisis?... 1637


Aunque parezca extraño, existe una crisis económica famosa anterior a la Gran Crisis (Wall Street) de 1929 y a la Crisis (del ladrillo) de 2008, la Crisis de los Tulipanes en 1637. Ha habido muchas crisis, pero trataremos de analizar estas tres para buscar las razones…y las soluciones aplicadas en cada caso.
Cuando el Tulipán llega a Holanda a finales del siglo XVI (cuentan que fue el embajador alemán en Turquía quién trajo esa flor), y lo que al principio era un lujoso elemento decorativo en algunos palacios de la aristocracia pasó a ser codiciosamente deseado por toda la burguesía.
Con el paso del tiempo el tulipán se convirtió en un símbolo de avance social, incluso estaba mal visto no poseer una colección de tulipanes, principalmente en Alemania y Holanda.
Ante la gran demanda de tulipanes el precio fue disparándose año tras año, lo que cautivó a los inversores de la época que decidieron invertir en este nuevo producto.
Tal fue la demanda, que los bulbos de tulipán empezaron a negociarse en la Bolsa de Amsterdam en el año 1636, y de este modo  entraron en el negocio agentes y todo tipo de especuladores que vieron en el tulipán una oportunidad de hacer grandes negocios.
Los compradores se endeudaban y se hipotecaban para adquirir las flores, y llegó un momento en que ya no se intercambiaban bulbos sino que se efectuaba una auténtica especulación financiera mediante notas de crédito (en los años 1600 ¡!).
En 1623 un sólo bulbo podía llegar a valer 1.000 florines neerlandeses: una persona normal en Holanda tenía unos ingresos medios anuales de 150 florines. Se conservan registros de ventas absurdas: lujosas mansiones a cambio de un sólo bulbo…
En 1637, el 5 de febrero, un lote de 99 tulipanes de gran rareza se vendió por 90.000 florines: fue la última gran venta de tulipanes. Al día siguiente se puso a la venta un lote de medio kilo por 1.250 florines sin encontrarse comprador.
Entonces la burbuja estalló. Los precios comenzaron a caer en picado y todo el mundo vendía y nadie compraba. Se habían comprometido enormes deudas para comprar flores que ahora no valían nada.
Las bancarrotas se sucedieron y golpearon a todas las clases sociales. La falta de garantías de ese curioso mercado financiero, la imposibilidad de hacer frente a los contratos y el pánico llevaron a la economía holandesa a la quiebra.
La oferta de un bien de lujo, escaso y de alto precio, se convierte en un verdadero signo de distinción que todos (clientes y especuladores) querían comprar y los banqueros querían financiar (con la garantía de los tulipanes !). Hasta se cotizaba en Bolsa y se negociaban contratos “futuros” de venta de estos bulbos de tulipán = especulación.
El precio se mantuvo alto porque interesaba a todos, los aristócratas y burgueses que mostraban su riqueza, los especuladores, los inversores, los banqueros…hasta que la necesidad de liquidez de vendedores (que bajan precios porque necesitan dinero inmediato para pagar algo) o de compradores (ya no tienen capacidad para gastar más porque están muy endeudados)…saca a flote la cruda realidad de un mercado sobrevalorado ¡
Mark de Zabaleta









martes, 12 de abril de 2011

El modelo del Flujo Circular de la Renta.

El flujo circular de la renta es un modelo que sirve para explicar de forma muy simplificada el funcionamiento básico de la actividad económica. Este modelo nos  ayuda a entender entre quienes se produce un intercambio, es decir, quienes intervienen en la economía y en qué consisten esos intercambios.
El modelo más sencillo del flujo circular de la renta representa una economía con sólo dos agentes: las economías domésticas y las empresas. Existen otros agentes, el Estado y el Sector exterior, que, a través de los impuestos y transferencias que realiza el primero a economías domésticas y empresas y las exportaciones e importaciones que realiza el segundo, influyen en el flujo circular de la renta.
El tema es analizar cómo se mueve la renta en una economía. A continuación trato de resumir una curiosa explicación que dio un economista americano en una de sus conferencias sobre este tema. Allí se trataba de un hombre de negocios de la ciudad que se presenta en un pueblo perdido de un Estado del interior. Este “golpe de efecto” se ha trasladado de diferentes formas a todos los idiomas…pero permite asimilar el concepto del “flujo circular de la renta” de una forma inolvidable.
Versión resumida a la “española” (existen múltiples versiones): En esta se habla del sector exterior (se importa algo) y del sector público (se paga algo al ayuntamiento)…siempre con un irónico sentido del humor:
Llega un americano vestido impecable, con traje y corbata, a un pueblo perdido de Castilla y pregunta  a un vecino, en un perfecto castellano, dónde hay un hotel. Éste le responde que en el pueblo no hay hotel, pero que en la Plaza Mayor hay una Pensión muy buena.
Nuestro “turista” aparca su cochazo (americano) en la Plaza y entra en la Pensión. Se presenta y pregunta al posadero si tiene una “suite”,  le dice que no, pero que en el cuarto piso hay una habitación muy grande con cuarto de aseo. Mister Smith le dice que viene con idea de instalarse en el pueblo para montar una fábrica de componentes electrónicos, le deja su pasaporte y  20 billetes de 100 Euros ( a lo grande!) tras preguntar si sería suficiente para instalarse unos tres meses ( le había dado como precio 25 Euros/noche), pero que primero sube a ver la habitación y refrescarse.
Antonio, el posadero, con los billetes en la mano ve la oportunidad de saldar sus cuentas con la tienda de ultramarinos, la carnicería, el pescadero, el panadero, el transportista, el mecánico y hasta el alquiler que debía al ayuntamiento por el salón que le dejaron usar para una reunión de viajantes de pinturas que vino a la Pensión.
El mecánico debía dinero de unos amortiguadores importados al del transporte, que a su vez debía en la panadería y los ultramarinos. El del ayuntamiento tenía facturas pendientes con el carnicero. El panadero pagó al pescadero, que, a su vez, hizo las paces con el mecánico….
Al cabo de una hora y veinte minutos entra una chica de muy buen ver en la Pensión y deja sobre el mostrador los 20 billetes de 100 Euros que debía al posadero por la utilización “regular” de la habitación en estos últimos meses…porque fiaba a casi todos los del pueblo ¡!
Finalmente el americano baja tras refrescarse, le dice al posadero que casi prefiere comprar una casa, le deja un billete de 50 y recupera sus 20 billetes de 100 y su pasaporte.
Cuando una economía entra en crisis es porque se va desinflando tanto el consumo, porque no hay ingresos debido a que las empresas ( comercios etc.) no venden (y despiden empleados), como la producción de las mismas debido a la falta de confianza. Es en ese momento cuando hace falta un acelerador que permita volver a lanzar esa complicada maquinaria, sus engranajes, en movimiento…
Mark de Zabaleta