viernes, 28 de febrero de 2020

Libre tránsito del Coronavirus ...


Uno de los pilares de la UE es la libre circulación, establecida por el Código de Fronteras 



Schengen, el reglamento de la Unión Europea 2016/399 que establece que no hay controles fronterizos y las personas pueden transitar sin necesidad de presentar pasaportes. Casi todos los miembros de la UE forman parte del espacio Schengen, menos Irlanda, Bulgaria, Rumanía y Chipre. Otros países que no forman parte de la Unión sí son parte del acuerdo: Noruega, Islandia, Suiza y Liechtenstein.
Cualquier Estado miembro podría poner fronteras con una medida unilateral porque sus competencias y el propio reglamento comunitario permiten este restablecimiento temporal de controles sin violar el reglamento.
Ahora, el Coronavirus COVID-19 se ha extendido ya a un total de 19 países del espacio económico europeo, entre ellos España, a partir de un foco inicial en el norte de Italia. Y esto no ha hecho más que empezar, y no se puede parar de momento.
Tal vez sea el momento de cuestionar la validez del Tratado Schengen. Y, por qué no, de nuestra pertenencia a la UE. Porque, al final, el Coronavirus les va a dar la razón a los ingleses con su Brexit.
La autarquía podría, incluso, llegar a ser muy positiva y, tal como se ve el panorama, recomendable. E incluso los grandes economistas la han aconsejado.
Existe un interesante artículo de John Maynard Keynes que puede servir de referencia para nuestra política económica y que se titulaba: La Autosuficiencia Nacional, escrito en 1933 y publicado en la Yale Review, en plena crisis económica de aquellos tiempos. Allí afirmaba: “Como la mayoría de los ingleses, he sido educado en el respeto del libre cambio”. Pero “mis esperanzas, mis preocupaciones y mis temores han cambiado”, en forma similar a lo que le ocurría a la mayor parte de su generación en el mundo entero. Ciertamente no estaba “persuadido de que los beneficios económicos de la división internacional del trabajo sean comparables a lo que fueron”
Y lo que estaba muy claro es que para una extendida gama de productos industriales, e incluso agrícolas, Keynes no creía que las pérdidas económicas debidas a la autosuficiencia “sean superiores a las ventajas” que pueden obtenerse en el marco de una misma organización económica y financiera nacional. Y proclamaba: “Produzcamos en nuestro país cada vez que sea razonable y prácticamente posible, y, sobre todo, hagamos lo necesario para que las finanzas sean nacionales”.
En España, que quiere seguir en Europa, aunque ello perjudique claramente a nuestra agricultura, no se les ocurre cerrar las fronteras … Hay muchos intereses políticos …
Por algo decía Keynes:
“Cuando las circunstancias cambian, yo cambio de opinión. ¿Usted qué hace?”

Mark de Zabaleta

viernes, 21 de febrero de 2020

La verdadera Deuda PPública ...




Mariano Rajoy ha endeudado totalmente a España. En sus seis años y medio como presidente la deuda de España se puso en 418.622 millones. Marcó su récord histórico en junio de 2018, con 1,163 billones, justo el mes que él abandonó la Moncloa. En 2015 y 2016 llegó a superar el 100% del PIB, aunque gracias a la recuperación económica, la tasa se mantuvo en el 98,2%. Y con ese triste bagaje comienza la verdadera etapa de Pedro Sánchez.
Es cierto que tanto Aznar (47% del P.I.B.) como Zapatero (70%) también subieron las cifras de deuda en sus mandatos, pero ninguno alcanzó las cifras de este “gran mago económico” del PP…
Los datos sobre la deuda publicados por el Banco de España, hasta junio de 2018, dejan una terrible imagen de la era Rajoy. Heredero de una economía en una crisis que se alargó, deja tras de sí un rastro de preocupantes registros: en su presidencia la deuda pública superó por primera vez el billón de euros y sobrepasó, por primera vez en un siglo, el equivalente al 100% del PIB. Y para colmo, al cierre de su mandato, la deuda pública española vuelve a marcar otro récord histórico. El Estado, las comunidades y los Ayuntamientos debían en total 1,163 billones de euros.
Y ahora, como no podía ser de otro modo, el PP de Casado parece que ellos han hecho “borrón y cuenta nueva” y echan la culpa de todo al nuevo gobierno. Evidentemente en el PP lo han lavado todo y ya nadie sabe nada ni de corrupción ni de Gürtel.
Incluso ya han fagocitado a Ciudadanos y son el gran ejemplo a seguir …
Pero España ha permitido un gobierno de coalición “socialista”. Y ese socialismo implica, en teoría, una planificación y una organización colectiva real de la vida social y económica. Y el gran economista John Maynard Keynes supo cómo estructurarlo.
La receta de Keynes para salir de la crisis consiste en reducir el desempleo mediante el aumento de la Demanda Global, incrementando el Consumo al bajar los impuestos directos: los ciudadanos disponen de una mayor renta para incrementar su gasto, y ampliar el gasto público, lo que refuerza e impulsa directamente esa demanda global.
Ciertamente se generaría un Déficit Público que sería cubierto mediante emisiones de deuda pública, que habría que colocar en los mercados a tipos de interés competitivo… los costes financieros subirían y la divisa sufriría una revaluación que acabaría en una pérdida de competitividad.
La solución es devaluar su moneda, pero Keynes no contaba con el invento de la Zona  Euro, que impide devaluar a sus integrantes…
Pero la verdadera Deuda Pública no la han traído los socialistas. Como dijo Lincoln:
“Es posible engañar a unos pocos todo el tiempo. Es posible engañar a todos un tiempo. Pero no es posible engañar a todos todo el tiempo”

Mark de Zabaleta

viernes, 14 de febrero de 2020

España necesita una verdadera Banca Pública





El gran economista John Kenneth Galbraith dijo:           
“Hay dos clases de economistas: los que no tenemos ni idea y los que no saben ni eso”
Y es una gran verdad. El otro día escuchaba a un “experto” profesor de una escuela de negocios (privada) que no hace falta una banca pública en España … porque ya tenemos la banca privada que ofrece lo mismo. ¿Lo mismo?
Es evidente que este hombre debe pertenecer a una clase acomodada y no ha necesitado nunca de financiación ajena para iniciar un proyecto empresarial y que su buen salario nunca le ha puesto impedimento para pedir un crédito hipotecario.
Pero los ciudadanos de la calle no lo tienen tan fácil. Ya pueden ir con el mejor Plan de Negocio para el proyecto más rentable del mundo a pedir un crédito a cualquier banco (da igual que sea easy, verde, rojo …) en España que, sin avales o garantías claras y directas, nunca les será concedido.
Esa es la gran diferencia con la banca pública. Un banco público analiza la viabilidad de un plan empresarial, y eso permite crear empleo y dinamizar la economía de un país.
¿Y qué vamos a decir de los créditos hipotecarios? Unas tasaciones infravaloradas sobre las cuales les dan un 80% junto a todo tipo de vinculaciones (domiciliación de nómina, seguro de hogar, vida, tarjetas, fondos de pensiones, domiciliaciones de todo …)
Y la banca pública debe ser la verdadera referencia para obligar a la banca privada a hacer bien su trabajo. Y en España ya fue así: En el periodo1942-1990 vemos la dimensión del crédito de la banca pública en relación con el de la privada: creció claramente hasta 1967 (superó el 100 por 100 en esos años) y decayó en los últimos años del franquismo y con la democracia.
En cualquier caso, representó siempre una realidad nada despreciable, como podemos ver en los datos del reparto de actividad de la banca pública según la memoria del Crédito Oficial de 1962  (75.500 millones de pesetas):
Banco de Crédito a la Construcción           37,5%
Banco Hipotecario de España                      23,5%
Banco de Crédito Local                                18,8%
Banco de Crédito Industrial                         10,25%
Banco de Crédito Agrícola6.938,8                  9,25%
Caja Central de Crédito Mar. y Pesquero     0,70%
¿Qué no hace falta una Banca Pública? Como dijo Groucho Marx: Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cuatro años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cuatro años!

Mark de Zabaleta