viernes, 17 de febrero de 2017

La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo… (Platón)





Como dijo Joseph E. Stiglitz (Nobel de Economía) …Más de allá de “y justicia para todos” estamos evolucionando en un sistema de “justicia para el que pueda pagarla”.
Imaginen que son ustedes los que reciben una sentencia de más de seis años…su abogado (si no es uno de oficio) ¿creen que va a decirles que su condena es realmente el resultado de varios delitos, todos ellos de menos de dos años, y que usted no entrará en prisión?
Lo del famoso recurso es todavía mejor. Unos tienen que hacer el recurso desde la cárcel, por un evidente riesgo de fuga, mientras otros lo hacen viviendo en el extranjero… ¿Lo entienden ustedes?
Como dijo William Penn… “Lo correcto es correcto, incluso si todos están en su contra y lo incorrecto es incorrecto, incluso si todos están de acuerdo” ...
O como dijo Platón: “Yo declaro que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte” …
Volviendo a la imaginaria posibilidad de que sean ustedes los agraciados por una gran sentencia… ¿Creen realmente que si el fiscal pide 19 años para ustedes el tribunal se lo deja en un tercio?
Ya lo dijo Anatole France: “La justicia es el medio por el que las injusticias establecidas son sancionadas” …
El caso es que, ya lo saben, ha sido condenado a seis años y tres meses de cárcel por prevaricación, malversación, fraude, tráfico de influencias y dos delitos contra la Hacienda Pública. Y la sentencia le impone una multa de 512.000 euros…Según diversos especialistas en la materia, la Fiscalía Anticorrupción podría no pedir ni siquiera el ingreso en prisión de Urdangarin hasta que la condena sea firme. Algo que contrasta con muchos otros precedentes…
A usted y a su pareja la justicia les trataría igual o mejor…
Háganse la pregunta que se hizo Levine: ¿Y quién juzga al juez que juzga mal?
Groucho Marx lo tenía muy claro:
“¡Claro que lo entiendo, hasta un niño de cinco años lo entendería! Que me traigan a un niño de cinco años” …

Mark de Zabaleta














sábado, 11 de febrero de 2017

¿Es Trump un keynesiano camuflado?





Los seis primeros meses suelen definir la clave del mandato de un Presidente en los Estados Unidos de América. Sucedió con el “New Deal” keynesiano de Roosevelt, y Trump no parece que se vaya a quedar a la zaga…
Proteccionismo a ultranza, menos impuestos e inversiones públicas en un siglo XXI que se había alejado mucho de las tesis de Keynes.  No parecen medidas que surjan de una lógica económica tradicional, pero es obvio que el nuevo presidente no puede ser calificado ni de tradicional ni de keynesiano…  Parece ser que quiere aplicar a nivel nacional las medidas que a él le han funcionado en sus negocios.
La cancelación del Tratado Transpacífico (TTP), acuerdo suscrito entre EEUU y 11 países del Pacífico (incluye a México, Japón, Singapur o Australia), unida a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del norte en vigor desde Enero de 1994…deja muy claro que, para Trump, la globalización es responsable directa de la pérdida de un número importante de puestos de trabajo… con lo que la solución es proteccionismo puro y duro. Y con China el escenario ya está montado…
“Compra americano, contrata americano”, ha sido su lema estrella.
Y la gran medida de relevancia es una rebaja fiscal generalizada, en una clara apuesta porque la reducción en la recaudación será compensada por el incremento del Consumo y de la Inversión, y la correspondiente recaudación fiscal, derivada de la menor presión fiscal.
Pero lo verdaderamente importante será realizar un plan muy ambicioso a nivel estatal de obras públicas, que incluye el famoso muro junto a carreteras, puentes y otro tipo de infraestructuras (educación, sanidad etc.).
La administración Trump quiere impulsar la colaboración público privada (PPP o public-private partnership) mediante la concesión a las empresas privadas de masivos créditos fiscales (llegando hasta un 80% de los desembolsos iniciales) para que inviertan casi 200 billones USD.  El gran secreto de este plan es que el gasto no afectará a los contribuyentes ya que los ingresos derivados del incremento de actividad económica compensarán el menor ingreso fiscal inicial. 
Recuerden lo que Keynes escribió en 1933 en su artículo “La Autosuficiencia nacional” : “Produzcamos en nuestro país cada vez que sea razonable y prácticamente posible, y, sobre todo, hagamos lo necesario para que las finanzas sean nacionales”.
¿Será Trump un keynesiano?

Mark de Zabaleta


sábado, 4 de febrero de 2017

¿Pudimos o Podemos?





“Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad” … (Miguel Delibes)
Las luchas internas son algo que es clave en la vida de las instituciones políticas. Les está pasando ahora en Podemos, antes ha ocurrido en otros partidos, claro ejemplo es el PSOE, y volverá a ocurrir, porque la historia siempre se repite.
De la sincera lucha por unos ideales, con un gran esfuerzo intelectual por plasmarlos en un programa fundacional de un partido político…se llega a la comodidad de la vida de diputado, donde se trata de mantener ese sillón con el máximo número de votos. Y para ello hay que convencer a muchos de lo que sea. Ya lo decía Baltasar Gracián: “Los ignorantes son los muchos, los necios son los infinitos; y así el que los tuviere a ellos de su parte, ése será señor de un mundo entero.”
Y todo partido político dista mucho de ser un bloque monolítico, y las tensiones entre sus distintas tendencias e intereses… son consustanciales a su crecimiento electoral.
“los dirigentes son como los patos nadando en el estanque. Si te fijas en la superficie, todo parece tranquilo y calmado. Pero si miras debajo, están pateando como si les persiguiera el demonio” …(Badham)
Como en los viejos partidos de corte tradicional, el nuevo socialismo que encarna Podemos reproduce los mismos esquemas de lucha entre facciones, en la que los personalismos condicionan el debate de las ideas.  Pablo iglesias resumió diciendo "o somos populistas y hacemos política como tales, o somos amables y con un planteamiento de ser principalmente agentes políticos institucionales. Ambas cosas a la vez son imposibles".
Mientras Iñigo Errejón apuesta por reforzar los lazos establecidos en la moderación de un pacto social firmado por unos ciudadanos que libremente han delegado en sus representantes su soberanía popular.
Desgraciadamente lo que parecía una clara apuesta keynesiana, recordando sus soluciones cuando “La desilusión era total respecto a un orden económico que dejaba a tantos hombres sin trabajo” …y en España ahora estamos peor… se ha quedado en la defensa de los escaños adquiridos. Ya cuentan con jueces, actores, militares, profesores… ¿no les suena conocido?
El ya famoso Congreso de Vista alegre será un debate de poderes para controlar el nuevo partido. Como decía Groucho Marx: “Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cuatro años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cuatro años!”

Mark de Zabaleta